23 Dec
23Dec

EL RITMO, ELEMENTO POÉTICO CENTRAL DE LA POESÍA 

ARTÍSTICA: SÍNTESIS DEL PENSAMIENTO DE O. PAZ


(Vanguardia Poética del Siglo XXI)


Introducción


       En este ensayo me propongo reseñar el pensamiento del mexicano Octavio Paz sobre el ritmo, considerado uno de los elementos poéticos centrales de la poesía lírico-artística, en su obra ensayística El arco y la lira (Ciudad de México: FCE, 1985).  

       Nuestra Vanguardia Poética del Siglo XXI busca una ruptura analógica o equilibrada con ciertos énfasis temáticos y lingüísticos de la poesía sobre todo contemporánea; pero procura una continuidad con la poesía tradicional, mediante el uso de algunos de los elementos que le son centrales; uno de esos elementos es el ritmo, el cual, según Paz,  es el elemento más antiguo y permanente del lenguaje,  parte y parcela de ese otro énfasis central tanto de la poesía tradicional como de nuestra vanguardia poética: la belleza artística del poema.  De esa cuenta, otro propósito que persigo es plantear que el ritmo, al igual que la metáfora, es un elemento central de la poesía artística de nuestra Vanguardia Poética del Siglo XXI, que parte del seno del Grupo de Poetas y Poesía Lírica Emergentes Tu Voz (GPPLETV) y de la Asociación Actuales Voces de la Poesía Latinoamericana (AVPL).  


El ritmo en la poesía


      “Las palabras se conducen”, opina Paz, “como seres caprichosos y autónomos”. Sin embargo, continúa Paz, el pensamiento se resiste y forzado a usarlas, pretende siempre a reducirlas a sus propias leyes, rompiendo los diques de la sintaxis y del diccionario.  Es que el idioma está siempre en movimiento, aunque el usuario, por ocupar el centro del remolino, casi no se da cuenta de este cambio incesante. Pero este movimiento constante del idioma, piensa correctamente Paz, no le impide ser una totalidad indivisible, puesto que una palabra aislada es incapaz de constituir una unidad con significado. 

     De igual modo, el poema tiene una naturaleza compleja e indivisible del lenguaje y de su célula que es la frase o idea poética. Todo poema es una totalidad cerrada sobre sí misma, es decir, es un conjunto de frases que forman un todo. De ahí que el poeta nunca se exprese en vocablos sueltos, sino en unidades compactas e inseparables. Esta compactibilidad e inseparabilidad, agregaría yo, exige que el lector de un poema tenga en cuenta la totalidad cerrada del poema, no una frase o frases aisladas las unas con las otras. 

      Ya que la célula del poema es la frase poética, a diferencia de la prosa, la unidad de la frase   —lo que la constituye como tal y hace lenguaje— es el ritmo, no el sentido. ¿Pero en qué consiste el ritmo? Cito a Paz, literal y largamente: “Si se golpea un tambor a intervalos 


iguales, el ritmo aparecerá como tiempo dividido en porciones homogéneas. La representación gráfica de semejante abstracción podría ser la línea de rayas: ---------. La intensidad rítmica dependerá de la celeridad con que los golpes [de acentos] caigan sobre el parche del tambor. A intervalos más reducidos corresponderá redoblada violencia. Las variaciones dependerán también de la combinación entre golpes e intervalos. Por ejemplo: -|--|-|--|-|--|-|--|-|--, etc. Aun reducido a ese esquema, el ritmo es algo más que medida, algo más que un tiempo divido en porciones…El ritmo provoca una expectación, suscita un anhelar. Si se interrumpe, sentimos un choque. Algo se ha roto…Nos coloca en una actitud de espera. Sentimos que el ritmo es un ir hacia algo, aunque no sepamos qué pueda ser ese algo…Así, pues, el ritmo no es exclusivamente una medida vacía de contenido, sino una dirección, un sentido. El ritmo no es medida, sino tiempo original”. 

      Dos ejemplos ayudarían a ver con mayor claridad a lo que Paz se refiere. El primero es la estrofa primera del poema “Deseos”, cuyo autor es el mexicano Carlos Pellicer (1897-1977); el segundo, la primera estrofa de mi poema “Futuro Adventus”: 

   

Trópico| para qué| me diste|

las manos| llenas de color|. 

Todo| lo que yo| toque|

se llenará| de sol|. 

-----  

En ese| otro rincón| de aquel olvido|

que saquea| mi tesoro de reposo|,

la noche|

ha| vomitado|

la música| menor|…  

      

       Para Paz es el ritmo que distingue la prosa del poema.  El ritmo se da espontáneamente en toda forma verbal, ya que el lenguaje por propia inclinación tiende a ser ritmo. La prosa ——no poética, debemos aclarar—— busca, en cambio, la coherencia y la claridad conceptual, si recordamos que ella es primordialmente un instrumento de crítica y análisis; por eso, el prosista se resiste a la corriente rítmica que, finalmente, tiende a manifestarse en imágenes y no en conceptos.   De esa cuenta, únicamente en el poema el ritmo se manifiesta plenamente. Sin ritmo, afirma Paz, no hay poema, en tanto no es esencial en la prosa que no es poética.


Ritmo, métrica y verso libre


      Ya Paz ha afirmado que el ritmo no es medida, aunque al principio las fronteras entre ambos eran borrosas.  Considerar que el ritmo es el núcleo del poema, sostiene Paz, no significa que este sea un conjunto de metros. La existencia de una prosa cargada de poesía, y la de muchas obras bien versificadas y totalmente prosaicas, confirman la falsedad de esta identificación. Metro y ritmo no son una sola y misma cosa. El ritmo, prosigue Paz, es inseparable de la frase; no está hecho de palabras sueltas, ni es medida o cantidad de sílabas, 

acentos y pausas: es imagen y sentido.  Ritmo, imagen y sentido se dan simultáneamente en la frase poética, el verso; no obedece a la regularidad de sílabas, sino al golpe de los acentos. El metro, en cambio, es medida abstracta e independiente de la imagen. La única exigencia del metro es que cada verso tenga las sílabas y acentos requeridos; en sí mismo, el metro es medida desnuda de sentido. 

     Ahora bien, hay obras como Alicia en el país de las maravillas que son poemas. En ellas, las frases son presididas por las leyes de la imagen y el ritmo, no al orden conceptual o al relato; hay un flujo y reflujo tanto de imágenes como de acentos y pausas, señal inequívoca de la poesía. Se trata, pues, de una prosa poética.

      Lo mismo puede decirse en mucho del verso libre contemporáneo, en el cual los elementos cuantitativos del metro han cedido lugar a la unidad rítmica. Frecuentemente, el verso libre es una unidad rítmica y casi siempre se pronuncia en un solo golpe de voz; por eso, suelen sobrar las comas y los puntos. Junto a D. H. Lawrence, Paz señala que la unidad del verso libre la da la imagen interna y no la medida métrica externa.


Conclusión


       La unidad de la frase en la prosa se da por el sentido que comporta, pero en el poema se logra por gracia del ritmo; el verso, incluso libre, es frase rítmica y de sentido.   La creación poética consiste en buena parte la voluntaria utilización del ritmo como agente de seducción. Aunque el poeta no es un mago ni un poema no es un hechizo ni, mucho menos, un conjuro, el poeta despierta las fuerzas secretas del idioma y encanta al lenguaje mediante el uso del ritmo. El ritmo es un imán que convoca las palabras. La función predominante del ritmo es distinguir al poema de otras formas literarias. 

       El poema es, pues, un conjunto de frases fundado en el ritmo. Sin ritmo no hay poema ni poesía, ya que este es más que medida métrica. El ritmo es condición sino qua non del poema, en tanto no es esencial en la prosa. 

       Siendo no solo ruptura, sino también continuidad, nuestra Vanguardia Poética del Siglo XXI desea conservar el ritmo como otro de los elementos esenciales de su poesía artística.



  1 Paz es uno de los ensayistas contemporáneos que han escrito sobre el ritmo en la poesía. Por eso, y porque no se trata de una investigación documentada, me baso únicamente en Paz y omitiré la fuente a partir de aquí.

 2  Hay que recordar, sin embargo, que en casi todos los idiomas antiguos existen palabras que por sí mismas constituyen frases y oraciones completas.

  3 Con la palabra “imagen”, Paz se refiere a toda expresión verbal, frase o conjunto de frases que el poeta dice y que unidas conforman un poema. Estas expresiones verbales han sido clasificadas por la retórica y se llaman comparaciones, símiles, alegorías, metáforas, etc. Por otro lado, hay que recordar que el poeta no dice lo que es, sino lo que podría ser, el “ojalá” o hambre de realidad.


George Reyes


Poeta, teólogo, ensayista, editor y crítico literario ecuatoriano-mexicano.

Fundador de la Asociación Actuales Voces de la Poesía Latinoamericana (AVPL).

Fundado de la revista virtual Apla-revista de poesía

23Dec
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