Crítica literaria: “La poética lírica de Paloma Fernández Gomá


19 Nov
19Nov

 La Poética Lírica De Paloma  Fernández Gomá


      En este breve ensayo me propongo apenas comentar a grandes rasgos sobre la poética de una de las escritoras y poetas españolas más importante y prolíferas de la actualidad.  Me refiero a la madrileña de origen Paloma Fernández Gomá, miembro distinguida de nuestra Asociación Actuales Voces de la Poesía Latinoamericana (AVPL).  Su extenso trabajo literario le ha merecido nombramientos y reconocimientos a lo largo de la zona de Andalucía y buena parte del Mediterráneo. Este breve comentario lo limitaré a su obra Iris (Córdoba, España: Editorial Ánfora Nova, 2017). 

1.    Poética 

      Algo que le da mayor notoriedad a la obra es su estructura de tres partes. La primera empieza con un poema de Garcilaso de la Vega. Con la idea del verso citado, marca la pauta de las ideas expresadas dentro de sus versos que hablan de la naturaleza, la mirada que guarda los recuerdos por el paso por la vida, entre otros aspectos relacionados. La segunda parte empieza con un poema de Juan Ramón Jiménez. Y la última parte cierra con un poema de Federico García Lorca, donde, de manera sutil, nos lleva de la mano a distintos parajes y emociones relacionados con los temas de cada uno de ellos.

     Los poemas de esta compilación tienen una fuerza descomunal tanto en la expresión de las figuras e imágenes. Como la alegoría que hace en cuanto a lugares, situaciones o denuncias que usa con la capacidad nata de unir al lector con su obra y la poeta. El descubrimiento de su yo lírico es un viaje por parajes y tiempos inmemoriales. Estos tiempos intentan llevar al lector a transitar desde la calma y paz como un oasis, como se muestra en los siguientes versos de su poema “Retorno” (p. 12).

Se deja caer la tarde/ en el leve sopor/ de sus márgenes/ vaticinado que la inercia/ de las olas/ llegue más allá de la orilla/ hasta libar colmenas de miel/ que marquen órbitas ajenas al tiempo… 

     Sus versos también tienen la habilidad de llevar al lector a obtener una inspiración para seguir adelante. Es la sensación que todo va a estar bien muy a pesar de las vicisitudes de la vida cotidiana. El lector puede experimentar tal sensación como por ejemplo en los últimos versos su poema “Carpe Diem” (p. 31) que al lector se les presentan semánticamente herméticos y equívocos: 

…Las aguas no se abren al paso de los delfines/ los aceros invisibles no existen/ Sobre el zenit se ciñe una andadura de tierra nueva/ para renovar todos los espacios/ que han sido consumados/ Carpe diem/ Nacer en cada momento/ para recoger las hojas nuevas. 

       Siendo la poesía una experiencia artística de lo indecible, los versos de Fernández Gomá están llenos de alegorías y simbologías impenetrables; con todo, es  posible hermenéuticamente percibir que ellos quieren  presentarnos una reminiscencia de lugares y tiempos tanto lejanos como presentes y  con visión de un mundo futuro (Herrera Barba, 2020, 117).  Leamos versos finales de su poema “Apocalipsis” (p. 35):

…Una celosía imprevista sostiene/ el pulso del horizonte/ detrás se recuestan ángeles de couché/ igual que en los libros muestran sus alas/ y miran la distancia/ que les aleja del mundo real. 

2.    Relación con el lector

      En este apartado tomo las palabras que se le atribuyen a la extinta poeta argentina surrealista Alejandra Pizarnik (1967) al responder una interrogante sobre el destinatario de sus versos: 

      Si me preguntan para quien escribo, me preguntan por el destinatario de mis poemas. La pregunta garantiza, tácitamente, la existencia del personaje. De este modo somos tres: yo, el poema y el destinatario… el triángulo ideal depende del destinatario o lector. Únicamente el lector puede terminar el poema inacabado, rescatar sus múltiples sentidos, agregarle otros nuevos. Terminar equivale, aquí, a dar vida nuevamente, a recrear…

      Si analizamos a groso modo un poco estas palabras, podemos decir que una obra literaria poética implica tres componentes: el autor, la obra y el lector;  y, como dirían los matemáticos, forman el trinomio perfecto. Relacionado con el lector, R. Altamira (1929, p. 71) opina que:  

      …un lector franco, que nos dijera de sus preferencias literarias, su lista de autores preferidos, nos revelaría seguramente que, las más de las veces, no son motivos técnicos los que le llevan a tener por favoritos tales autores o tales tipos de lectura. Al contrario, la consideración artística mueve a contadísimos lectores, a los dotados de una gran cultura y un exquisito gusto y refinado. Los demás se dejan mover, en primer término, por impresiones completamente personales que dicen referencia al pensamiento fundamental… en cuanto evocan recuerdos de la propia vida, o halagan sentimientos o ideas actuales del que lee… en virtud de la cual suele ver, en lo escrito por el autor lo que no hay, interpretando a su manera lo que este dice o haciéndole decir cosas muy distintas a las que quiso expresar.

      Visto desde esta perspectiva, la obra poética Iris de nuestra poeta tiene la capacidad de adentrarse al gusto más fino, exquisito y exigente de un lector cultivado. Pero, al mismo tiempo, aun cuando la poeta tiende al hermetismo, el lector, de algún modo, puede sentir o  experimentar lo que la autora quiere expresar. Por eso se dice que lo que aspira todo autor es establecer una comunión intelectual con los lectores (Altamira, 1929 p. 71); Fernández Gomá lo logra con esta magnífica obra poética.

3.    Conclusión

      La obra poética de Fernández Gomá capta la atención del lector desde las primeras líneas. Dibuja entre sus versos libres la cadencia y ritmo de su yo lírico. Se basa en el uso de un lenguaje frecuentemente hermético, pero también culto (Torres García, 2020, p. 118). Estas dos cosas llevan al lector a transitar por los mares de sensaciones que enlaza en cada una de las partes que conforman este trabajo. En este sentido, hablar de la poética de Iris es todo un desafío en pocas líneas como las nuestras. 

     El lenguaje poético, la esencia en sus metáforas, habla al lector de una manera fresca (Herrera Barba, 2020, p. 117), pues hace que este vaya adentrándose en su alma a través de esos mundos creado que se descubren en sus versos. Ese mismo lenguaje, deja en el corazón y pensamiento del lector ávido de belleza y sutileza esa marca indeleble que seduce y despierta al espíritu humano.

     A continuación, dejamos a nuestros lectores algunos poemas de Fernández Gomá de su mismo poemario, algunos de los cuales ya nos hemos referido:

RETORNO Se deja caer la tarde/ en el leve sopor/ de sus márgenes/ vaticinado que la inercia de las olas/ llegue más allá de la orilla,/ hasta libar colmenas de miel/ que marquen órbitas ajenas al tiempo./ En la bóveda del cielo/ habitan las sendas del ámbar/ donde se dibujan oquedades estrechas,/ símbolo de todas las derrotas/ que sufrieron las umbelas/ y su camino de traza oscura;/ siempre urge levantar/ el laurel de la victoria/ para recitar el retorno de los campos,/ estirpe de una nueva ruta,/ donde el pliegue del agua/ forjará rescoldos erráticos/ sobre la broza,/ auspiciando una madrugada nueva/ tras descubrir el nido de los pistilos./ En el vientre de los ríos se abre/ una mirada atenta/ que vigila arcanos silencios/ encendidos de arena;/ si escamas de luz llegaran a penetrar/ los brotes más antiguos/ de un tiempo detenido/ que añora hallar su origen/ en la elipse de los planetas.

PLAYA Hay playas lejanas/ de color corinto/ que esperan el retorno/ de centauros imaginarios/ con torsos de aceituna/ por los últimos rayos incubados/ y con su paso firme y pausado/ van forjando la huella de su presencia./ Ellos cultivaron el vino de olor más intenso,/ duro para el paladar/ y suave entre los dedos,/ que se derramó a orilla de los cálices/ donde se nutre el agua de la tierra/ y se respira el aliento del mar,/ en tardes de calima/ cuando el rigor del viento/ amortigua el peso de los años.

CARPE DIEM Navegamos en el diapasón de las mareas/ otorgando licencias de absolución/ y un rito antiguo, herencia del Orto, / que traza todos los caminos de Norte a Sur,/ acumulando distancias./ En otro tiempo fueron los idus de marzo/ la amenaza que se cernía sobre las cabezas./ Hoy todo es fruto de la imagen./ El hombre nuevo lleva armadura de latón/ y camina sobre el espíritu de las derrotas/ olvidando su pasado./ Las aguas no se abren al paso de los delfines,/ los aceros invisibles no existen./ Sobre el zenit se ciñe una andadura de tierra nueva/ para renovar todos los espacios/ que han sido consumados./ Carpe diem./ Nacer en cada momento/ para recoger las hojas nuevas.

APOCALIPSIS Hoy se han citado los jinetes del Apocalipsis/ y se atribuyen el hambre y la sangre. / Ellos eluden conducir los mitos de la noche/ a la ribera del ámbar/ donde se reconcilian los siglos/ y los espacios generan el brío de cometas/ navegando en la noche. / Todo se desplaza lentamente/ hacia fronteras inciertas/ para interpretar el réquiem inacabado/ de la existencia. / Una celosía imprevista sostiene/ el pulso del horizonte, / detrás se recuestan ángeles de couché,/ igual que en los libros muestran sus alas/ y miran la distancia/ que les aleja del mundo real.

LATIDO Y PASIONES Esta vez sería un golpe de calor/ que se ha ido diluyendo lentamente/ ante la mirada./ El intermedio es constante/ cuando el éxtasis de los sentidos/ toca fondo y se aumenta/ tras el cristal de la lupa/ desgastando los contornos/ con el lastre de sus continúas plegarias./ La pasión eterna es voluntad /de los titanes que nutre de ámbar/ las hojas caídas./ Siempre se aproxima a nosotros/ el rumbo itinerante del viento/ con su canción de raíz profunda/ modulando latidos y pasiones/ que llegan intactos al borde/ de los caminos.


Claudia Figueroa

Poeta guatemalteca

Asociación Actuales Voces de la Poesía Latinoamericana (AVPL)


Referencias 

Altamira, R. (1929). Estudios de crítica literaria y artística. Madrid, España: Compañía Iberoamericana de Publicaciones S. A.

Herrera Barba, A. (2020).  Iris de Paloma Fernández Gomá. Dos Orillas XXX – XXXI, 117 – 118. Recuperado el 28 de octubre de 2020, de http://revistadosorillas.net/?fbclid=IwAR3hgOkpZcPv5pz4qv5WxyvrtMFFTa-ohtzPKZILr08UnAlVP8l_0A10mvs.

Pizarnik, A. (1967).  El poema y su lector. Recuperado el 28 de octubre de 2020, de http://contenidosdigitales.ulp.edu.ar/exe/lenguayliteratura/la_literatura_como_oficio.html

Torés García, A. (2020). Iris, Paloma Fernández Gomá. Dos Orillas XXX-XXXI,  118-121. Recuperado el 28 de octubre de 2020, de http://revistadosorillas.net/?fbclid=IwAR3hgOkpZcPv5pz4qv5WxyvrtMFFTa-ohtzPKZILr08UnAlVP8l_0A10mvs.


Bucher, J. (1996). La experiencia y la palabra en Heidegger. Bogotá, Colombia: Ed. Ariel.

Díaz Varín, S. (1992). Los dones previsibles. Santiago de Chile: Ed. Cuarto Propio. 

Fuenzalida, D. (2005). Enrique Lihn, entrevistas. Santiago de Chile: ED. JC Sáez.

Holderlin, F. (1977). Poesía completa. Madrid, España: Ediciones 29/Libros Río Nuevo.


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