INSTRUMENTAL PARA LA VANGUARDIA POÉTICA DEL SIGLO XXI (Parte II y final)


19 Aug
19Aug

INSTRUMENTAL PARA LA VANGUARDIA POÉTICA DEL SIGLO XXI

(Parte II y final)

En esta última parte,  nos detendremos en la estrategia o instrumental vanguardista para la poesía de la Asociación Actuales Voces de la Poesía Latinoamericana (AVPL).

1.     El instrumental vanguardista

Lo siguiente no es un manual completo ni detallado de vanguardia; tampoco es una receta, puesto que la “técnica poética”  no está hecha de recetas fáciles, sino de invenciones que solo le sirven al buen poeta.   Es apenas un conjunto incompleto de sugerencias y recomendaciones que hay que tomarlo solamente como punto de partida. Helo aquí: 

1.1.     Temática/contenido


Aquí el desafío que la lanza nuestra vanguardia poética del siglo xxi es poetizar sobre temas vírgenes y poco poetizados en la lírica contemporánea. Nos eximiremos de ofrecer ejemplos, pues  en el camino lo iremos haciendo.


1.1.1.     Los temas sociales y experienciales propiamente líricos no son vírgenes, pero son buenos ejemplos. En el primer caso, se lo hará con lenguaje  no directo, coloquial, cotidiano  ni político/ideológico, sino con el que caracteriza a la poesía  lírica, incluido el ritmo (no rima, métrica o medida de sílabas), alma de la misma, tiempo original, con el cual el poeta encanta al lenguaje y suscita en el lector una expectación, placer y un anhelar o actitud de espera (O. Paz). Si se opta por esta temática, el ideal no es, pues, configurar una agenda política ni una ensayística político-ideológica versificada. 

1.1.2.     Los temas experienciales líricos abundan; no están limitados al amor erótico ni siquiera al romántico ni al pasional. Ellos también son constitutivos del ser humano y, como tales, “poetizables”. Si se opta por estos temas, permitir que el lector los vean como tales, sin simularlos de románticos usando imágenes o fotografías ilustrativas de género femenino ni masculino. Es cuestión de tener una actitud al cambio, de dejar fluir la voluntad creadora propia y recordar que el poeta no crea de la nada.


1.2.     Lenguaje


1.2.1.     Explorar un nuevo lenguaje, es decir, nuevos términos o, por lo menos, no tan comunes en la lírica contemporánea de la red. En otras palabras, evitar 

clichés o frases hechas excesivamente trilladas que se han vaciado ya de expresividad, novedad y encanto; por ejemplo, “amapola”, “susurro” y el verbo  “dibujar”. 

1.2.2.     ¿Es válido en poesía inventarse neologismos o nuevos términos con sentido diferente o propio? ¿No atenta esta invención contra la pureza del idioma? No es este el lugar para responder con propiedad a esta pregunta. En los trabajos académicos de los últimos veinte años abundan y están establecidos, pero incorporando ahora significados distintos; por ejemplo, “posmodernidad” y “deconstrucción”. Hay que recordar que toda lengua es viva, nunca estática y que en el poema el lenguaje recobra su originalidad primera, mutilada por la reducción a un significado que a las palabras le imponen la prosa y el habla cotidiana por su necesidad de ser claras/unívocas (O. Paz).   Lo que atenta contra la pureza del lenguaje,  incluso del buen estilo (punto de partida de todo intento creador),  son las faltas ortográficas, la falta o errores de acentuación prosódica (tilde) y una moda reciente en la red: el uso incorrecto de mayúsculas  en el comienzo de un nuevo verso, después de una coma y punto y coma. 


1.3.     Forma/estructura 


1.3.1.     La forma/estructura es el armazón del poema y abraza ritmo, signos de puntuación y otros elementos afines.

1.3.2.     Explorar nuevas formas/estructuras  de modo que la organización o versificación del contenido del  poema inspire frescura y creatividad, sin dejar de practicar la tradicional versificación.

1.3.3.     El ritmo tampoco es un recurso nuevo. Pero, como ya dije, al igual que la metáfora, es el núcleo del poema, pues con este el poeta encanta al lenguaje. También el ritmo distingue  al poema de todas las otras formas literarias. El poema es un conjunto de frases, un orden verbal, fundado en el ritmo. Pero no es medida o métrica o cáscara sonora; el ritmo no obedece a la regularidad silábica, sino al golpe de acentos. Por eso el ritmo debe seguir vivo en la vanguardia. 

1.3.4.     ¿Se deben suprimir en la vanguardia que proponemos los signos de puntuación? Algunos defienden su supresión, argumentando que en poesía no existen normas fijas al respecto y que la naturaleza del lenguaje poético lo permite o lo exige. La vanguardia poética del siglo XXI es tolerante al respecto, pero recomienda saberlo hacer de tal manera que no se mancille la pureza de nuestro idioma castellano.  Escribir y publicar poesía, por lo menos en nuestro contexto vanguardista cultural, no quiere decir escribir como se le venga a uno en gana.


1.3.5.     La rima clásica puede ser revitalizada con el uso de una temática y lenguaje propiamente vanguardistas (ver arriba 4.1, 2). En este caso, la estructura de una versificación clásica sería mestiza/criolla en nuestro contexto, no española.

 1 Hay quienes se resisten hablar del uso de “técnicas” para la creación de poesía. Pero esta resistencia no es justificada, pues los recursos literarias lo son, estemos o no conscientes de ello y las conozcamos o no.2 De ahí que,  de acuerdo con Paz, el poeta jamás atenta contra la ambigüedad ni, diríamos nosotros, la univocidad (un solo significado) de un vocablo. La creación poética se enfrenta siempre y naturalmente a la resistencia del significado unívoco y horizontal.






George Reyes

Poeta, ensayista, editor, crítico literario ecuatoriano-mexicano; fundador de la Asociación Actuales Voces de la Poesía Latinoamericana (AVPL) y de la revista AVPLA-Revista de Poesía.





19Aug
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