ENSAYOS


11 Jul
11Jul

VANGUARDIA POÉTICA DEL SIGLO XXI


1.    La vanguardia procurada

Los términos no se definen según el diccionario, sino según el uso que se les da en un contexto determinado. En  el contexto de los dos ensayos de crítica literaria anteriores, he usado el término  “vanguardia” para significar ruptura de paradigmas —sistema/serie de reglas  basadas sobre suposiciones aceptadas y seguidas como lo correcto—  prevalecientes en los diferentes períodos  históricos por los cuales la literatura, especialmente poética, ha atravesado en nuestra región; esta ruptura es en cuanto a tema, forma/estructura  y contenido de la lírica, teniendo presente que los paradigmas no son permanentes (Thomas Kuhn). Pero, dentro de un periodo de deconstrucción y debate teórico como el actual, conviene definir  los límites y metodología. 

Uso el término “vanguardia” con el mismo sentido anterior. Pero consciente de que esta ruptura ha de ser capaz de cuestionar, analizar y definir lo que conviene o no conservar y rechazar  de lo heredado como la norma y lo normal en cuanto a temática, forma/estructura y contenido del poema.  Para ese fin, pienso que es necesario el equilibrio analógico (el que se coloca en el punto  medio, sin irse ni a un lado ni al otro, ni a la deconstrucción ni al conservadurismo radical y anárquico) que la cultura posmoderna ha olvidado, incluso la neoconservadora   —a la cual ya me he referido en el ensayo anterior; sabemos que esta cultura, entre otras cosas, es una actitud que tiende  a la ruptura/deconstrucción radical y anárquica hasta de los paradigmas y fundamentos que prueban ser todavía o siempre válidos. Y esto es aplaudido ampliamente hoy, pero sin un análisis ni reflexión previa.


En este sentido, mi visión es que cualquier vanguardia poética que se precie de seria, oportuna y necesaria, dentro de una cultura socioliteraria como la nuestra, movida también por las pasiones y el irracionalismo,  tendrá que ser analógicamente equilibrada/prudente. El equilibrio nos plenifica, nos da seguridad frente a la inseguridad que implica salir de la zona de confort al cambio; la deconstrucción radical y anárquica, al contrario, nos recuerda la ausencia angustiante y nos deja sin sentido,  en la indefensión y en la nada. 

Es en pro de una vanguardia equilibrada y prudente, que me propongo lo siguiente: esbozar apenas unas líneas básicas y breves a favor de una vanguardia principalmente poética en el contexto literario de nuestra región latinoamericana. Estoy consciente de que no soy totalmente un desinteresado, pues traigo a mi propuesta varios puntos de vista que son de mi interés; con todo, el estar consciente de esto,  me abre a  la autocrítica honesta y al esfuerzo por alcanzar un grado suficiente de objetividad. Además, estoy consciente de un par de cosas más: que una vanguardia no necesariamente es anunciada ni teorizada, sino llevada a cabo en silencio; que mi propuesta es ya una posición deconstructivista posmoderna, aunque con las características peculiares ya apuntadas; que ella parecerá irrelevante  o hasta una egolatría y, por tanto, estimularía resistencia; y, finalmente, que  tomaría un proceso largo de interés y desinterés, avance y retroceso, consenso y disenso, pues los más fácil para el ser humano es aferrarse a los estereotipos heredados y a la zona de confort. 

2.    La visión de la visión 

Visiono dirigirme no solo a las voces emergentes de la poesía, sino también a las que ya están haciéndose oír dentro del panorama poético latinoamericano de hoy, incluso del ensayo, la crítica y la narración. Visiono, además, que nuestra propuesta estimule al diálogo constructivo o positivo con todos los posibles lectores que deseen abrazar el proyecto.

3.    El alcance

Por la limitación que he señalado, insisto en un diálogo constructivo principalmente con aquellos a quienes me dirijo y que así lo desean. La idea es ambiciosa: crear paso a paso un movimiento que juntos podamos trabajar por la configuración de la vanguardia que visionamos; para ello, recomiendo tener presente la discusión en los dos ensayos teóricos anteriores ya publicados. 

En este proyecto vanguardista nos interesa llevarlo a cabo sobre los tres componentes básicos de todo poema: 1) forma/estructura, 2) lenguaje, y 3) contenido. Nuestro proyecto no se limita, pues, al interés único y propio de la crítica literaria “Formalista”: la forma/estructura del poema. Lo veremos en el siguiente ensayo.



George Reyes


11Jul
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